
No ciegue a su equipo: Una guía práctica sobre la seguridad de las lámparas UV
Seamos realistas: las lámparas UV para el control de gérmenes son extremadamente poderosas. Pueden causar daños permanentes en los ojos y quemaduras en la piel en tan solo segundos. Cuando se conectan a una línea de producción automática, no se puede confiar únicamente en un interruptor simple para activarlas o desactivarlas. Se necesita un sistema que realmente proteja a las personas.
Lo preocupante de la luz UV-C
La luz UV-C de onda corta (253.7 nm) es realmente peligrosa. Destruye literalmente los enlaces moleculares del ADN. Para proteger a los operarios, es necesario tener una barrera física entre ellos y la luz.
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta calidad en las lámparas, para que la luz pueda salir, pero el revestimiento debe ser completamente opaco. Si utiliza transportadores abiertos, asegúrese de utilizar protectores de policarbonato que bloqueen la luz UV. No lo descuide.
Por qué los interruptores manuales fallan
La gente comete errores. Alguien puede olvidarse de encender o apagar la lámpara, o pensar que está apagada cuando en realidad no lo está. Por eso utilizamos sistemas de seguridad conectados directamente al circuito eléctrico.
Así funciona: si alguien abre la tapa de mantenimiento, la alimentación de la lámpara se interrumpe al instante. También utilizamos relés de seguridad redundantes. De esta manera, si uno de los relés falla, el otro sigue funcionando y detiene la emisión de luz UV. Es una solución sencilla que salva vidas.
El problema del ozono
Muchas de estas lámparas de alta potencia generan ozono como subproducto. Aunque es eficaz para eliminar gérmenes, es tóxico si se inhala.
Debe considerar la capacidad de su sistema de ventilación antes de elegir las lámparas. Si decide usar lámparas que generan ozono, su sistema de extracción de aire debe ser lo suficientemente eficiente como para mantener concentraciones de ozono por debajo de 0.1 ppm. De lo contrario, su equipo estará respirando veneno.
El “agotamiento invisible”
Esto es lo que confunde a muchas personas. Las lámparas UV no se apagan de repente, como las bombillas domésticas. Una lámpara puede parecer perfectamente normal, pero su capacidad para eliminar gérmenes podría haber disminuido hasta el 60%. No se puede ver, pero los gérmenes siguen vivos.
Deje de confiar en inspecciones visuales. Utilizamos temporizadores PLC para registrar cuántas horas funciona la lámpara cada día. Una vez que llega al final de su vida útil, el sistema indica que es necesario reemplazarla. Confíe en los medidores, no en sus ojos.