
En la sala de impresión, las lámparas UV inadecuadas no solo ralentizan el proceso de impresión, sino que también dejan la tinta sin curarse en el material impreso. Esto provoca daños en el producto final y obliga a realizar labores de retoque, lo cual reduce significativamente las ganancias económicas. La solución radica en un control preciso del espectro de luz emitida por las lámparas.
Lo que realmente importa Las lámparas UV de mercurio de cuarzo ofrecen una emisión estable en toda la gama de longitudes de onda UVA, con un pico importante alrededor de los 365 nm, que coincide con la longitud de onda de absorción de los fotoiniciadores en la mayoría de las tintas UV utilizadas en impresión offset, flexografía y serigrafía. La velocidad de curado depende de la intensidad de la irradiación sobre el sustrato; una lámpara y un reflector adecuadamente seleccionados pueden alcanzar entre 100 y 2000 mW/cm², dependiendo de la geometría del sistema. Las lámparas de cuarzo generan mucho calor, pero mantienen una emisión constante durante todo su ciclo de vida, generalmente entre 1000 y 1500 horas, antes de que su intensidad disminuya hasta niveles insuficientes para el proceso de impresión. Estas lámparas se fabrican con recubrimientos libres de ozono y con tolerancias precisas en cuanto a la longitud del arco eléctrico, lo que permite que la dosis de UV sea consistente, shift tras shift.
Por qué funciona en impresión offset, flexográfica y serigráfica La impresión offset requiere una curación completa sin que se forme una capa superficial no curada. La impresión flexográfica necesita una curación rápida en la superficie para evitar que se formen defectos. La serigrafía, por su parte, necesita una alta energía para lograr una buena adherencia de la tinta en las superficies gruesas. Una sola familia de lámparas UV de mercurio de cuarzo, con dimensiones adecuadas en cuanto a longitud, potencia y diseño del reflector, puede satisfacer todas estas necesidades al combinar el perfil espectral adecuado con la geometría del reflector. En la práctica, esto significa que se pueden aumentar las velocidades de impresión, reducir los tiempos de secado y mantener bajo control los efectos negativos como el efecto Moiré en los trabajos más críticos.
Qué hay que tener en cuenta Las lámparas UV de mercurio de cuarzo necesitan un balasto adecuado y un flujo de aire constante para mantenerse estables térmicamente. Una refrigeración insuficiente acorta la vida útil de la lámpara. Por otro lado, una refrigeración excesiva puede alterar la intensidad de la luz y aumentar el riesgo de formación de ozono. La longitud de la lámpara debe coincidir con la del reflector y con la zona de curado; incluso una diferencia de 10 mm puede afectar la uniformidad de la irradiación. Es necesario dejar que la lámpara se caliente durante 10 minutos antes de obtener una emisión estable. Luego, se debe verificar la eficacia de la curación con un radiómetro. Se obtendrá una mayor energía máxima en comparación con las lámparas LED-UV, pero también habrá que lidiar con temperaturas operativas más altas y requisitos más estrictos en cuanto al manejo de las lámparas.